Carta de presentación de la Doctora Monster

2015-10-19

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No me importa que te llames Alejandro, porque no, no te voy a cantar la famosita canción que está más manida que ‘La conocí bailando’ de Enrique Iglesias. Llámate como quieras, de verdad, que te prometo cantar ‘Swine’ cuando estés potando. Eso sí que tiene más gracia, ¿Lo ves? SWINEEEEEEE!!!! Oink, oink.

Soy la Doctora Monster, y me da igual que no te importe. Te importará, créeme, porque he venido a dar guerra, como la que tenía Lady Gaga cada noche con el fauna abisal en su gira ‘The Monster Ball Tour’ mientras cantaba ‘Paparazzi’ y luego, de repente, le salían chispas de las tetas. ¿LA LÓGICA CARI?

No, en serio, amo a Gaga tanto como a vosotros. Aunque todos la amamos de una manera diferente (cerdos, que decís que sois maricas y a saber que le haríais) Es broma. O no.

Soy la voz que nadie se atreve a twitear, la jeringuilla de silicona, salina, y veneno (y del bueno).  Poneros a cuatro patas porque he venido a patear culos como no espabiléis. Vale que yo sea una mamarracha, pero vosotros sois unos insípidos inexpresivos. Que tienen más salero las actrices del vídeo de ‘G.U.Y.’ tocando la guitarra que vosotros, y ya es decir eh.

Ahora un poco de humor, ¿Habéis visto la enorme peluca de AHS Hotel? Tanto pelo para ser confundido con una cortina… ¡Me descojono viva! Pero ahora en serio, ¿Qué me decís de los dos primeros capítulos? ¡Que me muero maricón! Más guapa, más diva ella… Magnífica, preciosa, y de nuevo una Gaga monster.

He venido para quedarme, aunque ahora me voy que me necesitan en maternidad.

*Se pone la bata blanca abrochándose los botones, da un último trago a su café y antes de irse…*


¿Mi diagnóstico?


Preparad la vaselina por lo que vendrá.


POSDATA:

Doctora Monster es la nueva sección de la web. Tratará de una serie de post 
con mucha sátira, crítica picante e ironía. Escritos por este misterioso personaje que desde hoy formará parte de nuestro staff. Aunque sea muy brusca hablando, su intención no es ofender, tan solo ofrecernos otra versión de la realidad.  

¿Conoceremos alguna vez su verdadera identidad?